El resfriado

Qué magia tiene

un resfriado

para transformar a un hombre

en una morsa recién llegada de la cama.

Avanza pesadamente por la cocina

emitiendo un rugido de congestión

en busca de su pareja.

Hace ademanes bigotudos

y gruñidos pegajosos

y ondulaciones impresionantes.

Es preciso darle

una comida grande,

admiración a sus colmillos y

una nueva orientación.

La morsa entonces regresa

a su lecho a bramar

y dormir hasta que se le pase

y se convierta otra vez

en hombre.

Katherine Shipp

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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